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Solo Tenemos Una

Solo tenemos una

 ¿Te has parado a pensar alguna vez en todo lo que nos ofrece el planeta en el que vivimos?

La Tierra, un planeta hermoso que nos da montañas, playas, océanos, bosques, cuevas, cataratas,… Un planeta que nos proporciona vida, recursos, lugares donde vivir, paisajes para ver y soñar, para disfrutar, no solo a nosotros, sino también a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos,… ¿Crees que se lo agradecemos?

Los recursos no son inagotables; maltratamos la vida animal y vegetal porque somos egoístas; construimos sin límites, agotamos la tierra sin límites, matamos sin límites, consumimos sin límites. ¿Qué nos pasa?

 Calentamiento global, terremotos, desastres naturales, incendios, inundaciones, deshielo, especies en peligro de extinción, cambio climático,… Tal vez pienses que estos términos nada tienen que ver contigo o que  “son cosas de la naturaleza” o quizá se te vengan a la cabeza películas de Ciencia Ficción, o peor aún, a lo mejor eres de los que piensan  que estos términos son propios de radicalistas ambientales.

 Tal vez estés completamente equivocado. ¡Todo es por nuestra culpa!

 La quema de combustibles fósiles de manera indiscriminada, la contaminación provocada por el uso excesivo del automóvil, fábricas que expulsan sin control una cantidad cada vez mayor de monóxido de carbono y la destrucción de los bosques, que son los pulmones del planeta, no sólo agota los recursos naturales (ya mermados por el aumento de la población que los demanda) sino que contribuye a la contaminación ambiental, a la disminución de la capa de ozono, al incremento del efecto invernadero, a la aparición de sequías en una zona o inundaciones en otra, a huracanes,…

La Tierra se está quejando, ¿no la oyes? Está gritando y la vida que contiene también lo hace. Lo peor de todo es que no estamos sordos, nos hacemos los sordos y ¡sí!, sí que las oímos pero no les hacemos caso.

Nos creemos superiores a todas las demás especies que coexisten con nosotros, porque somos inteligentes, porque creamos, porque pensamos, porque evolucionamos,…, pero sin tener en cuenta el medioambiente y, si alguna vez se nos ha removido la conciencia, ha sido por intereses políticos pero ni aun así somos capaces de ponernos de acuerdo.

Podemos seguir engañándonos, podemos seguir mirando hacia otro lado o podemos dejarles a nuestros descendientes un planeta digno en el que vivir. La solución no solo está a nivel de naciones, hay muchas acciones que podemos hacer de manera individual para cuidar el medioambiente: reciclar, reutilizar, respetar, reeducar. En nuestras manos está.

Como dijo el filósofo Edgar Morin a propósito del proyecto interdisciplinario “Educación para un futuro sostenible” propuesto por la UNESCO: «No basta con reformar la enseñanza, hay que reformar el pensamiento». Cambiemos la manera de pensar y actuemos. ¡Ahora!, no tenemos otro planeta en el que vivir.

La Tierra es nuestra madre, en ella vivimos. Le debemos tanta belleza, tanta vida. ¡Le debemos nuestra vida! Lo justo es cuidarla. Aún hoy hay tiempo, quizá mañana sea demasiado tarde.

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