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Más de un millar de personas asisten al XXXV Festival de Cante de Ogíjares

 

La cantaora onubense Argentina López demostró anoche, en el XXXV Festival de Cante de Ogíjares, por qué se ha convertido en una figura del flamenco nacional e internacional. Con una potente voz, llena de energía, la joven artista compartió su arte con el más de un millar de personas que asistieron a la velada flamenca, organizada por la peña Eva Yerbabuena y el Ayuntamiento de Ogíjares, con la colaboración de la Junta de Andalucía y la Diputación de Granada. Desde garrotín hasta bulerías, pasando por serrana, soleá, seguiriyas, cantes abandolaos o fandangos de su tierra, el repertorio de Argentina sobre el escenario del parque San Sebastián fue amplio y variado, acompañada con maestría por la vibrante guitarra de Miguel Quevedo Bolita, lo que les valió que el público se pusiera en pie tras su actuación y se sucedieran las peticiones de otro cante, aceptadas generosamente por los artistas.

Termina así la trigésimo quinta de esta cita que lleva celebrándose en Ogíjares desde1980, dejando un buen sabor de boca tanto en el público como en la organización, gracias a los jóvenes artistas integrantes del cartel de esta edición, que han demostrado que las nuevas generaciones del cante vienen pisando fuerte y son ya el presente del flamenco.

Argentina fue la tercera cantaora en salir al escenario. Abrió el XXXV Festival de Cante de Ogíjares su paisano Jeromo Segura, ganador de la Lámpara Minera de 2013, con unos tangos a los que siguieron soleá, cantiña, milongas, bulerías y fandangos, ofreciendo una actuación que recorrió los grandes cantes junto a la guitarra granadina de Paco Cortés. Éste último, que supo adaptarse a la perfección a todos los palos y voces, también acompañó al cante a la también granadina Encarnación Amador La Nitra, con una intervención marcada por el compás en una aguda voz gitana, con impronta personal, que recibió la ovación del público en varias ocasiones.

Cerró la noche Cádiz, con Alonso Núñez, conocido como Rancapino Hijo, y el excelente toque del Niño Jero, una pareja que puso el broche de oro a la velada y también logró poner de pie a los asistentes con seguiriyas, malagueñas, soleá, fandangos y bulerías en las que se pudieron percibir los aires jerezanos del cantaor y los ademanes de su padre.

En medio de las actuaciones de cante, concatenadas a través de la precisa presentación del poeta y dramaturgo José María Cotarelo, Pilar Fajardo fue la encargada de poner el toque de baile en el festival. Apoyada en su cuadro flamenco -con las voces de David Sorroche y Alicia Morales, la guitarra de Jorge El Pisao y la caja de Pablo Chocolate-, la bailaora de Algeciras, pero granadina de adopción, asombrado al público con su fuerza, ritmo, expresión y elegancia de movimientos.