Antonio Reyes

Antonio Reyes y David Palomar brillaron durante la velada, a la que asistieron alrededor de 1.500 personas

La llovizna con la que arrancó el XXXVI Festival de Cante de Ogíjares no disuadió a los alrededor de 1.500 asistentes que acudieron anoche a una de las veladas flamencas con más tradición de Andalucía. Y su interés fue recompensado con un espectáculo lleno de tonalidades y matices, con diferentes estilos y formas de entender el cante jondo, donde el contagioso ritmo del gaditano David Palomar y el atrayente quejío flamenco de Antonio Reyes levantaron al público, que no se movió del parque San Sebastián hasta pasadas las 3:30 de la madrugada.

Tras la actuación especial de Esperanza Garrido, la joven concursante del programa ‘Se llama copla’, preludio del XXXVI Festival de Cante de Ogíjares, llegó el turno de Marta La niña, encargada de abrir el cartel oficial, con un caña de vivaz compás terminada por soleá, seguida por cantiñas, marianas y bulerías, para rematar con unas seguiriyas con las que motivó y metió en ambiente a los asistentes a la velada, con la ayuda del buen toque de Antonio la Luz. De la alegría de la granadina, al profundo timbre de José Menese, acompañado por Antonio Carrión, que cumplió con las expectativas, con un cante intenso y puro que recorrió el taranto, los tientos, la soleá y unas majestuosas seguiriyas.

A mitad de la velada, llegó el turno del baile de Mari Paz Lucena, con un acompañamiento de altura y un torbellino de fuerza y ritmo que caracterizaron la puesta en escena de la granadina. Pero fueron los diferentes estilos de David Palomar y Antonio Reyes lo que brillaron con más fuerza en el XXXVI Festival de Cante.

David PalomarEl gaditano trajo al parque de San Sebastián el brío y color de su tierra, interpretando alegrías, seguiriyas, soleá, tangos y un garrotín por tangos. De la mano de la magistral guitarra de Rafael Rodríguez, cerró con unas bulerías con las que se animó a bailar y cantar a capela, una entrega que el respetable recompensó en pie al grito de “Otra”. Y volvió para satisfacer al público y despedirse con la elegante gracia que mantuvo en toda su actuación.

Antonio Reyes cerró la velada con un cante flamenco y una voz honda, llena de matices y melismas, ofreciendo un repertorio puro en el que hubo una soleá, unos fastuosos tantos y unas mecidas bulerías, que dieron paso a unos fandangos, cuyas ingeniosas letras y el gusto en el cante de Reyes, acompañado por Diego Amaya, le valieron la ovación del público y un bis con el que salió por la puerta grande.