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Un Canto A La Bondad Del Ser Humano En ‘Fronteras De Arena’

Un canto a la bondad del ser humano en ‘Fronteras de arena’

Las personas, como seres imperfectos, que sienten, sufren y erran, pero que luchan por salir adelante y conseguir sus sueños, son las protagonistas de la última novela de Matías Fernández Salmerón, la segunda tras La luz de la memoria. Con Fronteras de arena, el ogijareño de adopción (nacido en Berja en 1965) quiere hacer llegar al lector ese atisbo de luz, de optimismo, que siempre existe en cualquier cueva, por tenebrosa y profunda que sea. Y lo consigue gracias a Marcos, el protagonista de la obra, quien muestra la bondad de las cosas como trampolín hacia la felicidad. Como si se tratara de una spin-off de su primer libro de relatos, El rincón de los sueños (ganador del Concurso de Narrativa de Ogíjares), Fronteras de arena nace de una de esas narraciones para conseguir una novela sobre la aventura de perseguir las metas con guiños al lector sobre su anteriores y próximos trabajos.

-Fronteras de arena es su segunda novela publicada, pero creo que la escribió antes que la primera, La luz de la memoria. ¿Por qué sale a la calle ahora?

-Empecé a escribirla antes, después de recibir el premio de relatos por El rincón de los sueños. Continué uno de los relatos como novela, pero cuando salió el proyecto del Ayuntamiento de Ogíjares de escribir La luz de la memoria lo dejé aparcado y en cuanto terminé éste retomé la historia que había dejado a medias y recuperé al protagonista.

-¿Podemos confirmar entonces que la historia de Marcos, el protagonista de Fronteras de arena, nace de uno de esos relatos?

-Sí, sale de uno, aunque a lo largo de la historia aparecen personajes de otros relatos.

-¿Qué se va a encontrar el lector en esta nueva novela?

-Creo que va a encontrar las aventuras que no había en la anterior, algo de intriga, de situaciones dramáticas, situaciones alegres… pero, sobre todo, se va a encontrar a seres humanos y no violencia, tiros o asesinatos, sino sentimientos de las personas y de la vida misma. Es un canto a la bondad del ser humano, pero lo bonito de un libro es que sea el lector el que vaya descubriendo los detalles.

-¿Se siente un poco como Marcos? ¿Qué hay de usted en él?

-Algo de sus sentimientos y pensamientos que le abordan cuando está solo o se encuentra a gente sí los comparto. Es difícil escribir sin plasmar tu forma de ser a través de los personajes; es normal que aflore tu interior.

-¿Y qué me dice de los escenarios de la novela? ¿Ha estado en esos lugares en los que trascurre la obra?

-En algunos sí he estado, pero otros los he recreado gracias a la documentación y bibliografía. Tampoco Julio Verne estuvo en la Luna y la describió como él se la imaginaba.

-Su primera novela está basada en historias reales. ¿Le ocurre lo mismo a Fronteras de arena, existe un Marcos en la vida real?

-No es concreto y sí en cualquier persona que intenta darlo todo por lograr un sueño y tienen la valentía de echarse al camino sin temor a las consecuencias que puede acarrear eso.

-¿Qué le ha resultado más difícil, plasmar la realidad o crear un mundo ficticio pero verosímil?

-En La luz de la memoria la dificultad estaba en que había una serie de historias que tuve que hilvanar con el hilo conductor para que encajaran y en Fronteras de arena sí he tenido la libertad de poder crear esa historia y expresar ciertas situaciones. Hay más carta blanca a la hora de escribir.

-Pese a esa mayor libertad, intuimos la dedicación que exige una novela. ¿Cuánto tiempo le ha llevado esta creación?

-Ha sido casi un año en la primera parte y, después, cuando lo retomé, me llevó casi otro año, entre escritura y correcciones.

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-¿Satisfecho con el resultado?

-Sí, bastante. Satisfecho con el de antes y con este también, aunque siempre cuando lo lees te queda el “podría haber hecho esto de esta manera…”, pero siempre pasa y hay veces que hay que poner el punto y final a la historia.

-Vemos una evolución en su obra, desde los relatos hasta esta segunda novela. ¿Cómo ha cambiado el Matías escritor?

-Mi situación personal ha cambiado desde los relatos y en cuanto a la situación imaginativa o creativa quizá haya adquirido más técnica para hacer los escritos y he leído más, lo que también me ha ayudado.

-Lo que no cambia es su vinculación con Ogíjares. Para los que no le conozcan, cuéntenos esta relación.

-Me ha ayudado mucho el hecho de en este pueblo surgiera La luz de la memoria, porque me ha dado alas para escribir esta segunda novela y aunque la empecé en otro sitio la terminé aquí. Estoy muy agradecido con la gente de Ogíjares, que siempre me ha apoyado y dado una palmadita en la espalda cuando me ha hecho falta.

-Esta dedicación fue recompensada en la presentación de su libro. ¿Cómo transcurrió la puesta de largo en la Biblioteca Municipal María Lejárraga?

-Cuando hay gente que va a verte a ti uno se siente arropado y querido y te da ánimos para seguir escribiendo y viviendo.

-Unos días antes presentó Fronteras de arena en la Feria del Libro de Granada. ¿Qué tal la aceptación?

-En la capital, si no tienes nombre poca gente acude, pero estoy contento con la presentación y, aunque no hubo mucha afluencia de público,para mí fue un orgullo el formar parte de ese grupo de personas que hacemos que una feria literaria salga para adelante.

-En su discurso hablaba del libro como el mejor invento del mundo. ¿Cómo ve la situación actual respecto a la cultura?

-Creo que la cultura, en estos tiempos de crisis, se está invirtiendo poco equivocadamente, especialmente en la literatura, porque en el fondo la creación literaria genera riquezas.

-¿Veremos pronto una nueva obra?

-Algo hay “entre la cabeza y el corazón”. Se puede encontrar una pequeña pista sobre de qué va a tratar el próximo libro en Fronteras de arena y en el próximo habrá otra pequeña señal sobre el siguiente, aunque por el momento está en fase de preparación.

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