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Hacia Los Confines

Hacia los confines

– Bueno, y esta Navidad qué vas a hacer

– Pues la verdad es que me voy a China… Toda la Navidad.

– ¡Ahí va! ¿Cómo es eso?

– Pues a hacer una gira de conciertos, con la banda y la orquesta de la universidad.

– Pero… ¿Toda la Navidad fuera?

– Toda la Navidad fuera… Una Navidad diferente.

– Madre mía, ¿cómo habéis conseguido eso?

– Pues no sé, supongo que mezcla de casualidades, trabajo, ilusión…

– Estáis locos… Pero qué envidia. Oye, ¿y no puedo ir tocando el bombo, o el triángulo, o sujetando la bandera…?

– Claro que sí… En la próxima a lo mejor.

 No sé cuántas veces he mantenido esa conversación durante este año. Así, tal cual, palabras más o menos. La gente alucina, y a veces nos llaman locos, pero alucinan. Me pregunto si nuestras madres, cuando en su día nos apuntaron “a la música”, se imaginaban que nos verían haciendo giras internacionales…

Me acuerdo que al poco tiempo de entrar yo en la banda tuvimos una actuación en Escúzar, donde nos juntamos la banda de Ogíjares, la de Escúzar y la de La Malahá. Aquello era una locura, tres bandas juntas haciendo pasacalles y una procesión, filas interminables, órdenes a voces, compañeros que no conocías, un sitio que yo no sabía ni que existía… Aquello entonces era el confín del mundo para mí; aunque hubiera estado en otros sitios más lejanos, el componente de aventura le daba ese toque limítrofe para mí.

Hubo un momento en el que todos los músicos nos tuvimos que apartar a un lado, no sé si es que la procesión se daba la vuelta en la misma calle o que venía algún coche (un día haré un especial de anécdotas de fiestas de pueblos). El caso es que de repente me vi casi aplastado, abrazado a mi trompeta, entre gente bastante más alta que yo (nunca he valido para pívot de los Lakers, ¡pero es que además tendría unos diez años!) diciendo por favor, quiero sobrevivir. Y entonces el chaval de la tuba, Víctor, dijo “Javi está ahí un poco regular, te van a espachurrar”. Vale, no recuerdo las palabras exactas, y la de “espachurrar” me apetecía ponerla, seguramente no dijo eso. El caso es que no estaba acostumbrado a que los mayores de la banda me hablaran, yo era un enano, y aluciné un poco al ver que sabían mi nombre.

Unos cuantos años después, el chaval de la tuba, ya con barba, se fue de gira a China con otra orquesta. Y unos meses después de aquello me dijo “Javi, voy a meter a la banda ahí”. Y efectivamente, cuando de verdad te crees lo que estás haciendo y tienes la fe, el tesón y la pizca de locura necesarias, las cosas salen adelante. Debido a muchísimas circunstancias no ha podido ser la banda como tal, y ha tenido que ser mitad y mitad (nos exigían cuerdas). Pero igual que ahora ha sido el momento para algunos de nosotros, seguro que será el momento para otros. Estamos abriendo un camino que otros podrán seguir en un futuro no muy lejano. Las cosas siguen sus cauces y las aventuras siempre están ahí para quien está dispuesto a vivirlas.

Vamos hacia los confines; los músicos de Ogíjares, esos amigos con los que he crecido, vamos a coger nuestros instrumentos y a cruzar el mundo para que nos escuchen miles de personas. Saldremos a impresionantes auditorios repletos a demostrar lo que hacemos, a poner toda nuestra técnica y pasión. ¿Miedo? El pellizquito justo, más bien debemos hablar de emoción. Ogíjares, más que nunca, se va a conocer por su música (creo que en ciertas zonas de Alemania también somos conocidos). Ya después de esto no sé qué más podremos buscar… pero ya vendrá lo que tenga que venir, de momento disfrutemos esto. Estamos locos, pero lo estamos consiguiendo.

Fotografía: Montaje de Enarmonía
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