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“Estamos Educando En Valores Utilizando La Música Como Excusa”

“Estamos educando en valores utilizando la música como excusa”

En tan sólo seis días, la innata implicación de Ignacio García Vidal con todo lo que le rodea consiguió que en Ogíjares le despidieran como “cachurro de honor”. El joven director alicantino llegó al municipio en junio de 2012 para impartir el Curso Internacional de la Escuela Municipal de Música y Danza de Ogíjares (EMMDO) sobre dirección, pero compartió mucho más, lo compartió todo: sus conocimientos técnicos como director, sus experiencias en proyectos de integración social, su pasión por la música y su vocación pedagógica. Licenciado en Musicología y en Comunicación y doctorado en Didáctica de la Dirección Musical, Ignacio García Vidal lleva una vida dedicada a la música y más de una década como director, con actuaciones al frente de numerosas formaciones de prestigio y se ha formado con los grandes, como Daniel Barenboim y George Erzhemsky. Dice estar enamorado de la música, y seguro que es correspondido, porque consigue que unas simples notas no sólo generen una melodía, sino que unan pueblos, abran puertas, creen futuros y formen mejores personas.

-¿Por qué ha elegido Ogíjares para impartir este curso?

-En paralelo a mi carrera como director llevo a cabo una actividad pedagógica importante. Además de dirigir, que es mi principal ocupación, me solicitan también que vaya a impartir cursos que aplica un poco mi doctorado que es sobre la dirección de orquesta. Y el porqué Ogíjares, José Luis es alumno mío y profesor de la Escuela de Música de Ogíjares y aprovechando que estuve en Granada dirigiendo a la OCG en enero me solicitaron una reunión y estuvieron muy interesados en poner en funcionamiento esto porque había la necesidad de formar a los directores por parte de la propia escuela. Enseguida reservamos fecha y encantado de estar aquí esta semana.

-¿Qué le ha parecido el alumnado que se ha encontrado?

-Realmente, un alumnado muy ávido de aprendizaje y a la par sorprendido. Yo creo que muchas veces la gente no se da cuenta de cuánto hay que estudiar para ser director y esto es un poco lamentable porque realmente no todo buen músico es necesariamente un buen director sino que hay que aprender una técnica y ellos han demostrado precisamente eso, una gran sorpresa, una gran avidez, una gran curiosidad, y eso me ha motivado mucho.

-¿Qué se ha abordado en el Curso Internacional de Dirección de la EMMDO?

Son tres contenidos, tres bloques. Por una parte, hay un bloque puramente teórico, desde historia de la dirección hasta conocer las principales escuelas de dirección del mundo. El segundo bloque es técnico, donde aprendemos básicamente a mover los brazos, es decir, técnica de la dirección con un montón de ejercicios prácticos. Y por último, lo que supone el colofón del curso y el sentido final es la vida real, que es la práctica con la Banda Sinfónica Municipal de Ogíjares con la que concluye el curso. Estaría incompleto sin este concierto, donde yo apenas dirijo, sólo hago algo simbólico, para que sean los alumnos los que practiquen.

-Además de esa formación de la que hablaba, ¿qué hay que tener para ser un buen director?

-Son dos vertientes. Hay una vertiente psicológica, es decir, todo lo que supone capacidad de liderazgo, madurez, sentido común, capacidad de trabajo… requisitos para que una persona tenga capacidades de coordinar un gran grupo. La otra vertiente es la técnica, que supone estudiar muy bien música y tener unos profundos conocimientos técnicos, que es lo que hemos hecho esta semana.

-¿Y en la EMMDO hay madera de buenos directores?

-Tenía ya mucha curiosidad de conocer la escuela, porque me habían hablado mucho de ella, porque es un referente y porque creo en las escuelas como sistema de educación y no he venido más que a corroborar lo que intuía, pero con creces; he ampliado mucho las expectativas que tenía. No me gusta hablar de si hay o no madera, porque estamos condicionando a que tienen que salir equis genios por curso. Lo importante no es tanto que salgan genios o brillantes músicos, lo importante, lo profundo y básico, es que estamos educando a personas en unos valores que, utilizando la música como excusa, son fundamentales como la dignidad, el respecto, la justicia, el esfuerzo, el trabajo en grupo, la capacidad de escuchar, que son imprescindible para conseguir una sociedad más justa. Son valores que no tienen nada que ver con la música pero que se dan en estas instalaciones de la EMMDO. Por eso, la mera lejana amenaza, ya no de que desaparezca, sino de que se pueda ver medianamente rebajado el apoyo que esta escuela merece debería ser tomado como una amenaza al pilar más básico del ser humano, que es su educación como persona. He sacado Iván, que tiene sólo ocho años y cuando me conoció me dijo que él quería ser director, porque me he visto a mí cuando tenía su edad y yo sin una escuela de música que me ofreció las primeras opciones no podría haber llegado a ser lo que soy.

-Su formación musical comienza desde muy pequeño, pero ¿cuándo se plantea que quiere ser director y qué razones le llevan a ello?

-Es un proceso. Yo al menos no me levanté un día y dije quiero ser director. Conforme iba avanzando en mis estudios y en mi vida me di cuenta de que a mi lo que me gustaba era entender la música desde la tarima, d Mi manera de entender la música como comunicador, mi lenguaje, es como un mensaje que puedo generar desde ese rol.

-Educación como formación en valores que en su caso aplica también en colectivos desfavorecidos, como en Ecuador, de donde acaba de llegar directamente. Háblenos un poco más sobre esta vertiente social de su carrera.

Hace diez años que estoy trabajando en Latinoamérica y es lo mismo de antes. No es que tenga una filosofía para Ecuador y otra para Ogíjares. La filosofía es la misma con distintas realidades. Pero mi experiencia personal me ha enseñado que, más allá de tocar bien e interpretar una sinfonía juntos, la música salva vidas, muchas veces condenadas a la desorientación, desmotivación y la destrucción. Soy una persona ecléctica, flexible y adapto el lenguaje a cada sitio y a todas partes vuelvo, repito.

-¿Volveremos a verlo entonces por Ogíjares?

-Espero fervientemente que sí, porque el curso realmente acaba de empezar. Esta semana ha sido sólo el principio.

-Sus estudios lo han llevado por todo el mundo y le han calificado como un prometedor director. ¿Qué se siente con estas esperanzas depositadas en su persona?

-El truco está en llevarlas con absoluta naturalidad y no perder tu norte. Puedo decir que me parezco mucho a lo que soñé ser con 12 años, y no quiero que suene arrogante, porque este éxito es producto de un trabajo bestial. Soñé con algo y logré hacerlo realidad con mis medios.

-¿Y hacia donde apuntan ahora esos sueños? ¿Dónde le gustaría llegar?

-Sigo soñando y uno de los objetivos más importantes ahora es consolidar mi personalidad; sólo tengo 32 años. Estoy enamorado de lo que hago y además tengo la suerte de poder compartilo con otras personas, porque tengo que decir que he descubierto el gran placer de compartir y en los tiempos que corren no debemos dejar que exista la media tinta y debemos mantenernos irreductibles ante la mediocridad.

-¿Cómo ve el panorama de la música, en particular, y la cultura, en general, en España?

-Los representantes deberían reflexionar sobre lo que están haciendo y cuánto se quieren relacionar con la mediocridad de la que hablaba antes. Deberían vivir un poco más la VERDAD, la esencia de las cosas, y percatarse de que por ejemplo lo que hemos hecho hoy no ha sido un mero concierto, sino una formación, una educación, y no se puede cuantificar este futuro con un cero.

-¿Cuáles son sus próximos proyectos?

– Invito a seguir mi páginas web, www.ignaciogarciavidal.com, donde se puede consultar los eventos. La próxima temporada dirigiré la Orquesta Sinfónica Nacional de Argel o la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, sigo impartiendo cursos y talleres en Latinoamérica y espero incluir Granada y Ogíjares en mi agenda.

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