Ignacio

Ignacio García Vidal sigue cosechando éxitos por todo el mundo, tanto en su faceta como director, al frente de importantes orquestas internacionales, como en su vertiente más didáctica, a través de cursos por diferentes países y con la inminente creación de la Carrera de Dirección en la Universidad de Avellaneda, en Argentina. Una extraordinaria evolución  en su carrera, que sería perfecta si no fuera, cuenta el joven alicantino -doctor Cum Laude en Didáctica de la Dirección Musical y Licenciado en Historia y Ciencias de la Música y en Ciencias de la Comunicación-, por el sentimiento de indignación y tristeza que le causa comprobar cómo en su país se deja de lado la cultura con la cuestionable y manida excusa de la crisis. En Ogíjares ha encontrado la excepción, gracias al II Curso de Dirección Musical de la EMMDO, con la que espera poner en marcha pronto nuevos proyectos.

– El año pasado, en 2012, visitó Ogíjares por primera vez para impartir el Curso de Dirección Musical de la EMMDO y aseguró que se trataba sólo del principio. Ahora repite con una segunda edición. ¿Contento de que vuelvan a contar con usted desde la dirección del centro?

-Por un lado, contento de cumplir con la promesa de volver del año pasado y, por otro, agradecido a la EMMDO por contar conmigo. En los tiempos que corren, cumplir la palabra dada es toda una declaración de principios. El año pasado me comprometí a regresar y la EMMDO se comprometió, en aquel momento difícil en el que existía una amenaza de cierre, a seguir adelante. De dos compromisos, una realidad. Estoy muy feliz de que se haya cumplido y me gusta apoyar los sitios donde se hacen las cosas bien, como es el caso de esta escuela.

 “Este curso ha alcanzado cotas de calidad muy altas. Es muy fácil sentirse en casa con esta escuela, con esta banda y en esta ciudad”

– En cuanto al programa del segundo curso, ¿hay novedades?

Sí que las hay. La estructura es la misma, con seis días de trabajo muy intenso en los que profundizamos en la metodología, con una parte teórica, en la que estudiamos la historia de la música o el rol del director; una parte técnica; y una parte práctica. Como novedad, por primera vez incluimos la presencia de dos excelentes pianistas, Pablo Segura y Paula Almonacid, que también son profesores de la EMMDO, con quienes hemos trabajado en tres sesiones de técnica y repertorio, igual que se hace en las escuelas de música de referencia del más alto nivel. Este curso ha alcanzado cotas de calidad muy altas.

– ¿Qué tal el nivel del alumnado? ¿Algún alumno que repite?

– La metodología de didáctica de Dirección Musical que investigué en mi tesis doctoral se caracteriza por tratar a todos los alumnos por igual, posibilitándole a cada persona, según su grado previo de conocimientos, un aprendizaje individual. Partimos de que todo el mundo tiene derecho a aprender y lo importante no es el nivel previo del alumno, sino el nivel de conocimientos adquiridos con el que regresan a sus casas. Siempre les digo: “el curso no termina el último día, empieza justo en el momento en el que regresáis a vuestras orquestas o bandas y tenéis que aplicar todo lo aprendido en la vida real”. Este año tenemos cerca de 20 alumnos (entre activos y oyentes que han querido vivir la experiencia), de los cuales un 25% repite del año pasado.

“Es lamentable comprobar diariamente cómo se está provocando premeditadamente la extinción de la cultura en este país, protegiendo, en cambio, la mediocridad y la corrupción”

-Vuelve a contar con la Banda Sinfónica Municipal de Ogíjares para la parte práctica del curso. ¿Hay más complicidad en este segundo año?

– Es un lujo y un placer contar con la BSMO para realizar las prácticas. Creo que la EMMDO y la BSMO son el ejemplo perfecto de que la música es una de las actividades humanas que mayor dignidad, compromiso y entrega exigen. Es maravilloso sentir el poder de convocatoria de todos los músicos, su sentido de responsabilidad con el grupo, de respeto al otro. Por eso creo que no sólo estamos haciendo música, cada vez con mayor complicidad, sino que además estamos apostando por divulgar un mensaje: el del esfuerzo como el camino hacia una sociedad más justa. Es muy fácil sentirse en casa con esta escuela, con esta banda y en esta ciudad.

– De hecho, durante este año, la BSMO ha sido galardonada como la mejor banda de Granada. ¿De acuerdo con la decisión?

 – No conozco ninguna otra banda de Granada. Pero no creo en la competitividad, no creo que sea necesario que nadie nos diga que somos mejores que otros para salvaguardar nuestra autoestima, ¿verdad? No obstante, quiero felicitar a la banda y a Ogíjares, porque estos músicos representan a la ciudad.

– Hablando de representaciones, ¿entre viaje y viaje, como cachurro de honor que fue nombrado el año pasado, le ha dado tiempo a difundir el pueblo por el mundo?

 – Ogíjares suena ya en muchos lugares gracias a su curso de dirección. Eso me hace sentir muy feliz. Es uno de los focos donde imparto este curso y, por tanto, aparece en mi página web, en las publicaciones que hacen los medios sobre los cursos…

– ¿Queda todavía temario para impartir? ¿Volveremos a verlo el año que viene?

  Estamos muy interesados en mantener una actividad regular de formación en Dirección Musical. Estamos trabajando en dar forma a una metodología más regular y hablando sobre algún proyecto más. Intuyo que nos veremos.

– Desde su última visita ha estado en Albacete, Alicante, Argelia, Argentina o Italia ofreciendo tanto cursos, como charlas y conciertos. ¿Nos puede hacer un resumen de estos últimos doce meses?

– Es complicado resumir mi vida. Digamos que sigo fiel a mis principios y a mis ilusiones, y eso, a largo plazo y con paciencia, da sus frutos. Me muevo entre Argentina, donde vivo parte del año, y otros países de América, Argelia (en donde soy director principal invitado de la Orquesta Nacional de Argelia) y cada vez menos en España y Europa. Es lamentable comprobar diariamente cómo se está provocando premeditadamente la extinción de la cultura en este país, protegiendo, en cambio, la mediocridad y la corrupción. Nuestro problema es que, en muchos casos, hemos dejado la gestión de la cultura en manos de personas a las que no les interesa la cultura, sino enriquecerse a costa de ella y, en cuanto lo segundo ya no es posible por la situación económica, los proyectos e iniciativas se han dejado a la deriva. Actualmente se ofrecen condiciones vergonzosas para los profesionales de la música, y del resto de sectores también, y no hablo tanto en los laboral como en lo artístico. Entiendo que haya que bajarse el sueldo, pero no obviar la calidad.

– Siempre se habla de la música como el lenguaje universal. ¿Es igual de universal la concepción de la gestión de la música? ¿En otros países se aprecia más la formación musical?

– La música no es universal: lo que es universal es el ser humano. Hasta que no entendamos que la música es sólo una posibilidad de comunicarnos, de conocer nuestras diversidades, no entenderemos que la música no tiene sentido alejada de los corazones. La música es una herramienta de comunicación, superación e integración social única y en Ogíjares vemos que eso es así. Otra cosa es la gestión musical y cultural.

” ¿Es éste el país que queremos?¿Un país del cual una generación entera ya no esperamos nada, en el que nos están coartando la capacidad de soñar?”

– ¿Cómo se compatibiliza la vida personal con una agenda tan intensa?

– Con orden, disciplina y mucha pasión. Con el tiempo, te acostumbras a viajar de un sitio para otro y naturalizas la rutina y mientras que otras personas dedican unas semanas al año para romper con la monotonía, en mi caso, lo inusual es pasar unos días en casa.

ignaciodirigiendo– ¿Cómo ha evolucionado Ignacio García Vidal en este año?

– Hacia el pragmatismo, y cada vez más firme en mis principios y con mis valores intactos. Las amenazas constantes de la mediocridad que acecha y mis constantes negativas y rechazos a proyectos indignos me han dado más fuerza de la que nunca pensé que me iba a otorgar un “no quiero hacer esto: elijo mantenerme al margen de su cutrez”.

– Recuerda que las orquestas están formadas por violinistas, y no violines, y de directores que transmiten con las manos, no con batuta. ¿Siente que la música se ha mecanizado?

 – La música, a veces y en algunos contextos, se ha mercantilizado y burocratizado. Hay quien ha convertido a la música en su negocio, es decir, en el negocio de la música. Muchos representantes, gerentes de orquestas, gestores, etcétera, hablan en esos términos: “el negocio de la música”. Para mí, la música no es un negocio: si pierde su raíz altruista, amateur y libre de ataduras, pierde su espontaneidad, lo pierde todo. Nada tiene que ver con que evidentemente ejerzamos con responsabilidad la profesión de músico, una de las más difíciles que conozco.

– Hace un año le preguntamos por sus sueños. ¿Ha cumplido propósitos y objetivos?

  Muchos. En este momento participo como coordinador en la implantación de la Carrera en Dirección de Orquestas Infantiles y Juveniles de la Universidad Nacional de Avellaneda de Buenos Aires (Argentina); he asentado mi relación con la Orquesta Sinfónica Nacional de Argelia, a la que recientemente dirigí en la primera gira española de su historia; tengo conciertos maravillosos programados para la temporada 2013/14; sigo formando directores en muchos lugares del mundo y recibiendo el cariño de muchas personas… No puedo pedir más.

 “La música es una herramienta de comunicación, superación e integración social única y en Ogíjares vemos que eso es así”

– ¿Qué le queda? ¿Por dónde le veremos el próximo año?

– Sigo creciendo. La temporada 2013/14 me llevará a Argentina, Uruguay, Argelia, Ecuador y, probablemente, China. Tengo mil proyectos que me hacen muy feliz y hacen que pase más de la mitad del año fuera de España. En España la única noticia que recibo últimamente es la suspensión de conciertos, sin más explicaciones, con mails de dos líneas siempre iniciados con una frase recurrente: “por los motivos que usted ya conoce,…” ¿Es éste el país que queremos? ¿Un país en el que se gestionan la injusticia y la indignidad con total permisividad? ¿Un país que ha dejado en manos de los más incompetentes y corruptos su gestión, en todos los ámbitos? ¿Un país sin cultura, sin educación y sin sentido de responsabilidad social? ¿Un país del cual una generación entera ya no esperamos nada, en el que nos están coartando la capacidad de soñar?