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De Villancicos Y Aguinaldos

De villancicos y aguinaldos

 Es diciembre y por lo tanto toca hablar de algo navideño… Pues vamos allá. Qué bonito todo, qué derroche de todo, pero también hay que acordarse de los que no tienen tanta suerte; hacia Belén iba una burra, anduvo la Marimorena, bebieron los peces en el río, sonaron las campanas y ya vienen los Reyes Magos…

 Pero los villancicos, a pesar de que estén muy vistos y a pesar del daño que se le han hecho, deben continuar, y en su forma genuina: cantados en familia. Es una mínima parte del poco patrimonio musical que permanece reconocible en nuestra sociedad. Todo niño y niña debería cantar villancicos con sus primos, creo que es una parte esencial de la infancia, y creo que ahí está realmente la Navidad. Yo recuerdo haber cantado por las calles pidiendo el aguinaldo con mis primos, era la mejor manera de pasar la tarde del 24. Igual algún año además tirábamos petardos, pero eso ya es otra historia. Y normalmente mis tíos nos daban unos cuantos duros, no sé si para recompensarnos o para que nos callásemos. Y además nos inventábamos letras, haciendo todo un repertorio propio (no muy correcto), nos turnábamos las panderetas… Esa es la Navidad que me gusta, la de música auténtica y la que aprecias el estar con los tuyos y por lo menos te esfuerzas un poquito en intentar ser mejor (sí, lo idóneo es todo el año, pero algo es algo…).

Ya no sé si queda algún niño que pida aguinaldo cantando, más que nada porque el cantar va perdiendo naturalidad (por desgracia) y además porque tienen más de lo que quieren con una facilidad asombrosa, cómo van a valorar un par de euros… Yo por mi parte sigo la tradición a mi manera; amigos músicos de la banda, nos juntamos la tarde del 24, desenfundamos nuestros instrumentos y nos ponemos a tocar. Espontáneo, improvisado, sin ningún motivo y a la vez con todos los motivos del mundo, y brindando para dar gracias por lo que tenemos.

Cantemos más que nunca, que se escuchen nuestras voces. Y si se va a acabar el mundo que nos pille cantando… después ya compraremos otro. O mejor, lo reconstruiremos con música.

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