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Cuento De Navidad

Cuento de Navidad

Como cada día, Juan se quita la chaqueta de Canali al llegar a casa y la deja, con extremo cuidado para que no se arrugue, sobre la butaca de la entrada de la casa. Observa su reflejo en el espejo de marco repujado que hay colgado sobre la butaca. No le gusta lo que ve, y no es que sea demasiado coqueto, lo que no le gusta no se refleja en el espejo, está en su interior.

Como cada día, Juan se siente solo. En realidad lo está. Nadie lo recibe con un beso al llegar a casa después de la jornada. Nadie se acerca a él dando saltos de alegría ni le enseñan los últimos dibujos hechos en el colegio.

Como cada día, Juan sube las escaleras de mármol negro y se quita sus zapatos de piel encerada de Vuitton, les pasa un paño y los coloca en el zapatero del vestidor de su dormitorio, se pone sus zapatillas de suela antideslizante y se baja a ver las noticias de las 21:00h.

Como cada día, las noticias son deprimentes: “Bombardeos en Colombia” “Un joven mata a su padre y a la compañera sentimental de este” “Dos fallecidos y dos heridos graves en un accidente en la carretera de Sierra Nevada” “Hallan muerto a un niño en una balsa de riego en el Ejido”

Y aunque las noticias de economía del país no es que le importen demasiado, sigue escuchando, como cada día: “Las pensiones no subirán” “El paro pasará en 2013 del 26%” “El año 2012 terminará con un déficit del 6,2%”

Juan piensa que él podría hacer algo, que él puede hacer algo por los más desfavorecidos.  Quizá su situación deba cambiar, quizá ha llegado el momento de dejar de mirar su ombligo y pensar en los demás, quizá deba olvidarse de sus negocios, del poder, del “yo”.

En su mente los remordimientos y las frases del tipo “Yo puedo y debo hacerlo” giran y giran sin piedad. Entonces, cuando ya pensaba apagar la televisión e irse a dormir para enfrentarse a un nuevo y rutinario día, escucha una nueva noticia, esta no es como las demás, esta ha encendido en su corazón una luz de esperanza: “Un cordobés lleva dos años viviendo en su vehículo”.

Como cada día, Juan se acaba la cena que le ha dejado preparada Conchita, se ducha y se mete en la cama con una atípica sonrisa dibujada en sus labios. Mañana, Juan va a protagonizar su Cuento de Navidad. Mañana, Juan va a comenzar una nueva vida y va a cambiar la de un cordobés.

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