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“Apenas Pienso En Estilos, Pienso En Música”

“Apenas pienso en estilos, pienso en música”

 Profesor de la Escuela Municipal de Música y Danza de Ogíjares, miembro de la Banda Sinfónica de la localidad, cantante y compositor. La música invade cada rincón de la vida de Javier Tejero, despojándolo de esa Pequeña Complejidad que reside en el interior de cada persona y plasmándola en su primer trabajo discográfico, un álbum intimista, lleno de sentimientos y matices. Javi Tejero y la Tripulación Perdida, su grupo, presentan en la primavera de 2012 este nuevo disco con más seguridad que nunca, con la seguridad de haber cuidado hasta el más mínimo acorde..

-Presentas Pequeña complejidad, ¿qué se esconde tras este título?

-Se esconden varias canciones, no muy seguidas en el tiempo, a través de las cuales expreso parte de mis impresiones, reflexiones, sentimientos… Podría decirse que son mis canciones de juventud, abarcan prácticamente desde 2006 hasta 2010. Pequeña Complejidad, la que da título al trabajo, fue la primera que hice. Lo que pasa es que durante algún tiempo me daba vergüenza sacar todo eso al público, y tampoco sentía que fuera el momento.

-Te defines como un cantautor con tendencias del rock, el pop y el blues. ¿Qué se acentúa más en este disco?

-Pues… siempre que hablo de estilos me encuentro en un pequeño conflicto, porque yo apenas pienso en estilos, pienso en música. Pero sí que es cierto que existen esas influencias, nos gusta el rock (sobre todo el clásico), hay rasgos del pop, el blues viene más por la influencia del guitarrista que ha grabado y por algunos patrones estandarizados… También hay algo de tradición de cantautores, del simple (y complejo) hecho de coger una guitarra y cantar una canción.

-¿Has compuesto y escrito todos los temas o habéis incluido alguna versión?

-Todos los temas son míos. Hemos evitado las versiones primero por los derechos de autor. Y segundo porque, aunque en directo hagamos alguna que otra, creo que es más interesante aportar tu propio material. Pienso que para grabar una versión, debes aportarle algún punto de vista diferente, si no para eso está la original. Y ahí está la delicada frontera entre hacer la canción igual y hacer un destrozo… Eso no quita que haya gente haciendo muy buenas versiones, pero por ahora nosotros las reservamos para los directos.

-Siete canciones para tu primer álbum, y además autoproducidas. No está nada mal…

-Siete canciones es un disco más bien cortito, pero sí, creo que está bastante bien como toma de contacto. Además a la hora de componer soy bastante autoexigente, le doy muchas vueltas, y no dispongo de mucho tiempo para ello… La autoproducción… pues es casi circunstancial, pero me permite tener más control sobre mis canciones. No estoy respaldado por nadie, la promoción es muy limitada, pero tengo mucha libertad y lo puedo adaptar a mis horarios y necesidades. Por cierto… aparte de las siete canciones hay un pequeño “extra”, un detalle para cerrar el disco que se incorporó a última hora.

316863_2330210947254_1609140392_2174077_862837993_n-¿Qué ha sido más difícil: la financiación del disco o la concepción del mismo?

-Para la financiación no he tenido mucho problema, llevaba tiempo haciendo cuentas y cálculos, y al final no ha salido nada caro. Al fin y al cabo, cuando se tienen medios, pagas y ahí lo tienes todo. La concepción sí que ha sido más difícil, ahí sí que he echado más cálculos, pensando qué canciones poner, en qué orden, de qué manera… Y por supuesto las horas de ensayo, de grabación…

-El mundo discográfico es muy complicado. ¿Es más hermético todavía para músicos como vosotros, que apuestan por mimar cada nota y cada letra?

-Está claro que lo que impera en los medios de comunicación no está precisamente muy cuidado, a nivel musical ni de letras. Casi todos los que apostamos por algo medio serio nos vemos abocados a buscarnos nuestros propios medios, salvo excepciones. Además, a la hora de ponerse a grabar, es importante tener la confianza suficiente para buscar el sonido que quieres, y eso a veces en estudio no sucede (por suerte no ha sido nuestro caso). En ese sentido, es casi una pelea con el mundo, una defensa de tus principios y de tu manera de hacer música.

Actualmente se han puesto en marcha varios proyectos en Granada para nuevos grupos de música. ¿Cómo ves el apoyo a la música en la provincia? ¿Os sentís integrados los cantautores y grupos de pop-rock en este impulso o es mero humo?

-Si te digo la verdad, sé de la existencia de varias iniciativas al respecto, pero no estoy demasiado metido, sobre todo por falta de tiempo. Intentamos hacernos nuestro hueco, pero no sé si estas iniciativas de verdad supondrán el reconocimiento merecido a la vida musical de esta ciudad, que no es poca, y también está por ver si no se quedará entre los círculos cerrados de casi siempre. Yo casi me conformo con poder tocar en algún bar y que no aparezca la policía, como ya me pasó una vez…

-Hablamos de ti como cantautor, pero en el escenario no estás solo. ¿Cuándo encontraste a la Tripulación Perdida? ¿O te encontró ella a ti?

-El asunto empezó como reuniones entre amigos, sin más pretensiones que tocar un rato. Entre amigos de la banda de Ogíjares y amigos de la facultad, íbamos descubriendo maneras de hacer música, de alguna manera íbamos sacando cosas que teníamos dentro pero que no las habíamos puesto en práctica hasta entonces. Tras varios conciertos y cambios de formación la cosa evolucionó; yo estaba empezando a defender mis canciones en conciertos en solitario con la guitarra, en sitios que así lo requerían. Así que decidí que quería tener esa versatilidad, de tocar en solitario o con mi banda a la que puse el nombre de la Tripulación Perdida. En la Tripulación hay varios miembros fijos, y otros que van rotando según las circunstancias, los fijos son Abraham (batería), que toca conmigo desde los inicios, y Ventura (bajo), que se incorporó hace un par de años. Siempre que las circunstancias lo permiten intento tocar con ellos, para que todo suene más completo.

-En los comienzos tirasteis de versiones. ¿Qué grupos o solistas fueron los elegidos?

Hemos llegado a hacer muchas versiones, porque realmente de esta manera es como uno se foguea y va aprendiendo a desenvolverse con este lenguaje. Sobre todo hemos hecho versiones de los 091, M-Clan, Quique González… Esos son los principales. También nos hemos atrevido con algunas en inglés (con mi pronunciación de Ogíjares centro…).

-¿Son esas tus influencias? ¿De dónde sacas tus raíces?

-Se podría decir que sí, que principalmente esas son mis influencias. Desde pequeño he tenido esas canciones en mi mente, siempre las he cantado y llevado conmigo. Ahora bien, escucho muchísima música, de todos los estilos, y todo, de alguna manera o de otra, tiene su influencia, por pequeña que sea; lo mismo los Eagles que Johan Sebastian Bach, por poner un ejemplo a bote pronto.

-Esto como músico. ¿Y las cuidadas letras? ¿De dónde viene esta afición por la literatura?

-Es mi segunda pasión, la literatura. Desde siempre también he leído mucho, y de todos los géneros. De hecho en un principio yo simplemente escribía, sin tener canciones en mente, hasta que descubrí que podía combinar eso con la música. Incluso he hecho mis intentos con la novela. Ahora, al estar tan volcado con la música y respirarla casi todo el día, quizá la música sea para mí un lenguaje más inmediato e incluso natural.

-De no dedicarte a la música, ¿habrías sido escritor?

-Probablemente, no sé a qué nivel, pero muy probablemente. De hecho sigo escribiendo y disfruto con ello.

-¿Hasta qué punto está dañando el sector el consumismo musical, con temas efímeros que suben como la espuma y se olvidan igual de rápido? ¿Qué hueco tiene el trabajo bien hecho, cuidado, con algo que decir y contar?

-Pues hasta el punto de que es lo que manda. Y que la gente se cree que hacer música es muy fácil, cuando lo fácil muchas veces es el monigote que está cantando sin tener ni idea, con una orquesta detrás que lleva toda su vida estudiando. En la sociedad de lo fácil e inmediato, los que trabajamos por la cultura con algo de seriedad lo pasamos bastante mal. Pero también es poético esto de ir peleando a la contra… es por intentar buscar algo bonito en esto…

-Desde vuestros inicios ha llovido mucho. ¿Cómo ha sido este camino?

-Cuando empezamos en 2008 muy pocos se lo creían, porque veían de repente al chico tímido y reservado colgarse una guitarra y ponerse frente a un micrófono. Nosotros realmente no sabíamos qué recorrido iba a tener eso, sólo pensábamos en la celebración de después. Pero poco a poco fuimos evolucionando, mis inquietudes fueron sustituyendo las versiones por canciones mías, y encontré el punto versátil de ser cantautor con una banda detrás, pudiendo actuar en solitario para distancias cortas o con la banda cuando las condiciones lo permiten. El siguiente paso importante fue la grabación, que pudo ser gracias a un momento de relativa estabilidad musical, y creo que todavía estoy en el camino de asentarme y encontrar mi estilo.

-Ahora se os presenta quizá la mayor oportunidad profesional con este nuevo disco. ¿Cómo esperas que vaya Pequeña complejidad?

-Supongo que me costará el dinero, pero era algo que había que hacer, poder tener una buena grabación de mis canciones. Casi tenía el deber de hacerlo. Yo no espero nada extraordinario, simplemente que llegue a la gente, que guste y que nos abra nuevas puertas, aunque sean sencillas. Es como decir “aquí estamos y esta es la música que hago”. Me conformo con que podamos salir un poco, movernos, darnos un poco a conocer, compartir nuestra música…

-Por el momento, este sábado tenemos el concierto de presentación. ¿Cómo va a ser la puesta de largo? ¿Vas a sacudirte todas esas pequeñas complejidades?

-La gente sabe que en el escenario siempre me crezco. Y esta ocasión es muy especial, todos tenemos muchas ganas, y sobre el escenario va a haber pura energía. Voy a estrenar nuevas canciones, caerá alguna versión (pocas) y tendremos algún invitado especial… hasta ahí puedo decir.

-¿Estamos ya pensando en un segundo?

-Eso siempre está presente porque sigo haciendo canciones, y por supuesto no quiero quedarme aquí. Primero habrá que bautizar este y ver qué vida tiene, intentar buscar más conciertos, y cuando veamos el momento meternos en faena otra vez. Eso puede ser dentro de unos meses, dentro de un año, de dos… depende de muchas cosas, pero la intención está ahí.

  El disco se podrá adquirir en los conciertos de Javi Tejero y la Tripulación Perdida y en la Escuela de Música y Danza de Ogíjares. El precio es de seis euros. Para más información: http://www.facebook.com/javitejeromusic

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